Cain y AbelLois Anvidalfarei ( Badia, 1962-)
esculturas que representan a los personajes bíblicos. Bajo la mirada de Caín, un yacente Abel, de contornos difuminados y genitales definidos.
"No cuestiono el arte, pero si luego mis fieles hablan de guarrerías emplazadas en la vía pública estoy obligado a intervenir". Con este “potente" (con perdón) argumento, el párroco Vitalias Delago de la localidad italiana de Ortisei, consiguió que el ayuntamiento y la institución responsable de la muestra de esculturas que adornan la localidad hasta el día 12 de octubre, hayan ordenado la retirada de éstas obras, antes del día 5 del mismo mes, para que no coincidan con la procesión de ese día y no "turben" la “mirada” de los fieles. (Agencia Efe).
Primero los senos, después los genitales... otra vez la mirada.
Y cuando se azotan en la calle, en procesión, por penitencia...no turba miradas... la mia sí
Rana CrucificadaMartin Kippenbergen(Dortmund1953 - Viena, 1997)
Escultura del polémico artista alemán, de un metro de alto, simboliza al propio artista en una época de crisis personal, representado por una rana verde crucificada, con la lengua fuera, con una jarra de cerveza en la anca derecha y un huevo en la izquierda.
Asi mismo, en mayo, a petición del obispo y del consistorio de Bolzano, ya se trasladó de piso en el Museo de Arte Moderno una escultura que representaba una rana crucificada, obra del artista alemán Martin Kippenbergen, porque ofendía la sensibilidad religiosa. Según el obispo Wilher Egger, los sentimientos religiosos y los símbolos de la fe cristiana, tienen derecho a ser respetados.
Y yo pensaba que todos los derechos tenían que ser respetados... y defendidos con la misma intensidad...Una vez mas la mirada...”todo depende de según cómo se mire todo depende” dicen Jarabe de Palo en su canción “depende”...yo añado... ellos miran mal...pero que muy mal, siempre se les van los ojos a los mismos sitios... pero, en qué estan pensando todo el tiempo.
Esto no dejaría de ser una anécdota, una más, y una confirmación de la famosa frase de Obélix, si no fuera por la inquietud que produce pensar que el Estado cae en la "tentación" de volver a ser un mismo "cuerpo", en "comunión", con la Iglesia. "Pordios", (con perdón), con el esfuerzo que costó "divorciarlos"...