Robert BissellY hasta del vacío largo en que se sumerge y flota y se hunde de nuevo buscando el fondo de un sueño que no llega “Tienes que irte” le despierta inexorable, devolviéndole a la náusea del coñac que le llena toda la boca de una baba salada.
Tiempo de silencio
Luis Martín-Santos.
Tiempo de silencio
Luis Martín-Santos.
“Tienes que irte”, se decía. Y se ha ido.
Le ha costado un año. “ahora sé como hacerlo”. Y lo decía mientras sonreía. Siempre sonreía.
Era grande, como un oso. Y te abrazaba. No era fácil que lo hiciera. Pero con él te sentías protegida. Sus ojos saltones lo escrutaban todo. Acariciaba con la mirada. Aún cuando no estaba presente, estaba presente. No le gustaba; se sentía incómodo si se hablaba de él. Se ocultaba, no se dejaba ver, siempre detrás…sosteniéndonos. Y sonreía. Siempre sonreía. Por eso, sin más para mí, ahora, llega el tiempo de silencio.
Lo planeó. Como un señor. Como algunos de los grandes que nos han dejado. Se ha ocultado trás la impotencia. Se ha ido con ella. “dejadme escribir, elegir mi final. Tengo derecho. No me lo robéis”. Nos engañó. Nos tranquilizó…
Es grande, te abraza, acaricia con la mirada, sonríe.
Siento la rabia de esa conversación pendiente. El malestar de esa comida que nunca pudimos concertar. Siento la orfandad del amigo. La amargura de la ausencia. El dolor del desgarro.
Felices sueños.
Buenas noches.



