domingo, 9 de marzo de 2008

Momento de conclusión

Bien. Ha llegado el momento de concluir. Mi momento de concluir.

Cuando hago recuerdo de lo que he pasado en estos tres últimos meses, me encuentro ante la misma perplejidad que al principio. Pero, aún no sabiendo como he llegado a esta perplejidad, voy a ponerme a trabajar.


No es un simple se acabó. Es una elaboración sobre un tiempo. El tiempo vivido. Y con esta elaboración llego a invitar a mi corazón a encontrarse con lo que lo marea, volverlo racional, que controle la afectividad y que amplíe el dominio de la razón. Y a modo de Spinoza, que el alma aprenda a formar ideas claras de sus afectos, así los afectos dejaran de ser de pasiones y dejará de padecer por ellos.

En mi momento de concluir la única certeza es que no hay otras certezas que la duda, la tentativa, el intento. Por tanto debo anticiparme, encontrar primero lo que voy a hacer, y después explorar las consecuencias.

He de tomar distancia: exfoliarme. Dejar caer lo que me paraliza.

Hace años, unos cuantos, tal día como hoy sin darme casi cuenta se inició una bonita historia. Por eso, hoy, ha llegado el momento de concluir.

Mi momento de concluir.

5 comentarios:

Amparo dijo...

no estes triste, si es momento de concluir vendran otros tiempos de recomenzar.

besicos cariñosos, como de madre.

sasian dijo...

son los besos mas reconfortantes.

Isabel Martín dijo...

hoy es día de finales.
pero quizás hoy sea el comienzo de una nueva andadura.
besicos.

María Manuela dijo...

Es el momento de concluir un ciclo e ir empezando a tejer "el capullo" en el que la metamorfosis de lugar a una nueva vida.

Es bueno, al menos, no sufrir por lo que no puede ser de otro modo; pero que eso nunca te haga perder la capacidad de apasionarte como siempre.

Besos.

sasian dijo...

Maria Manuela, creo que cuando el afecto deja de ser de pasión, es cuando puedes vivir apasionadamente; sin freno, sin cortapisas.
Cuando hablo de afectos, quiero decir poder separarme de lo anterior.Quitarle el afecto que me impide verlo sino con nostalgia. No hablo del afecto que siento por ti, por vosotras, por la lectura, la política, por el amor, por el sexo... por la vida. Así, sin angustia ni ansiedad.