
Que otra persona no tenga derecho a ejercer lo que tu consideras control sobre ti, no te lo da a ti para gritar o humillar al que cree tener derecho.
Si ese grito o humillación además se produce en público, no hay respeto ni por uno mismo. Cabría hacerse la pregunta, ¿con quién estoy enfadado de verdad?.
Tal vez la cama deba continuar vacía
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada