viernes 18 de marzo de 2011

posesión



Que otra persona no tenga derecho a ejercer lo que tu consideras control sobre ti, no te lo da a ti para gritar o humillar al que cree tener derecho.

Si ese grito o humillación además se produce en público, no hay respeto ni por uno mismo. Cabría hacerse la pregunta, ¿con quién estoy enfadado de verdad?.

Tal vez la cama deba continuar vacía